Dato curioso: cuando "diseñé" la cabeza de esta bitácora en diciembre del 2003, puse una imagen de dos jugadores disputando el balón. Esa imagen fue, sin querer, una especie de profecía que se está cumpliendo al finalizar el torneo, pues esos jugadores son los representantes de los equipos que este domingo se disputan la gran final, Pumas y Chivas. Es algo en lo que apenas estoy recapacitando y que me da gusto haber "previsto".
Se dijeron muchas cosas una vez que finalizó el encuentro del pasado jueves en el Jalisco, que terminó empatado a un gol, así que no diré más. Sólo resta desear que sea un buen partido, que los jugadores se entreguen al 110%, que el cuerpo arbitral esté en su mejor tarde, que la afición se emocione, grite, celebre y llore el triunfo o la derrota de los suyos, pero ojalá que por sobre todas las cosas prevalezca la cordura; y si ésta en algún momento escaseara, espero que los protagonistas y espectadores del juego en el Olímpico de C.U. recuerden que el futbol sigue siendo eso, un juego, el deporte más bello del mundo, tan tonto como puede ser el hecho de que 22 personas corran tras un balón, pero tan grande como que es capaz de mover a millones.
No pido mucho, sólo quiero disfrutar este juego y quiero ver a mis Pumas campeones, tienen la capacidad para lograr la corona... ¡¡¡Venga Pumas!!!
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